Jamones Acacio | "EL Jamón"

El Jamón Ibérico. Producto que no necesita presentación y es bien conocido por todos.

El proceso de elaboración de un jamón ibérico es de 3 a 4 años, tiempo que encarece el producto por su pérdida de peso y cuidados durante su tratamiento.

El jamón ibérico nos indica que pertenece a esta raza y según su alimentación durante la época de engorde puede clasificarse como jamon ibérico de cebo, de cebo de campo, de recebo y de bellota.

El más alto de la gama, el Jamón ibérico de bellota, no recibe única y exclusivamente el 100% de su alimento de este fruto seco: quejicos, nueces y otros frutos sirven al alimento para facilitarle la nutrición adecuada que le otorga una calidad en las grasas almacenadas. Asi durante el periodo de curación, secado y sudado, sufrirán transformaciones degradándose en ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, favorecedores del equilibrio del colesterol en una dieta equilibrada. Por lo tanto, la calidad del jámon viene determinada por la cantidad mínima que ha ingerido el animal de este fruto seco, así como otras características definidas por las diferentes denominaciones de origen.

El Jamon ha de comsumirse a temperatura ambiente. Con el aumento de temperatura, por encima de los 20ºC la pieza ”suda”, degrandando grasas y secando mas la pieza. Para ello, es necesario tener en cuenta las condiciones de conservación y podremos disfrutar aproximadamente de un 40 a un 50% del peso total de al pieza para poder degustarla.

La controversia entre la comunidad entendida no aclara si el Jamon he de empezarse por su maza o por su barilla, pero el corte se recomienda , limpio, mateniendo un plano de corte lineal y en lonchas que se puedan comer fácilmente, ni muy grandes, ni pequeñas